alfajor en falta: un blog pensado para hacer de la distancia algo virtual.

1 de septiembre de 2010

Dutchess County Fair

Y si, reincidimos! Esta vez manejé como una hora y media una tarde de domingo de excesivo calor.
Llegamos a un lugar mucho más grande que el anterior, y mucho mejor preparado. No hubo demolition derby (buuuuh) pero hubo rodeo! Si! tipos con sombrero de cowboy subidos a toros enojados! Una más que podemos tachar de la lista :D

La tarde la pasamos entre la segunda etapa de nuestro estudio antropológico iniciado en el condado de Saratoga y un ejercicio de la nueva pasión de multitudes: fotografía.

Muéstranse a continuación algunas fotos del día, agrupadas como "gente", "luces", "divertimentos" y "rodeo". Disfruten, si les parece conveniente:

Dutchess Count Fair - Luces


Dutchess Count Fair - Gente


Dutchess Count Fair - Divertimentos


Dutchess County Fair - Rodeo

21 de agosto de 2010

Fotos

Querida gente: finalmente, y luego de mucho desearlo, nos compramos una cámara de fotos como la gente. Y anduve sacando algunas fotos por ahí. Todas estas fotos tienen entre dos y diez días. Apreciaría opiniones, ya que entre autores y lectores (si queda alguno) hay más de un profesional del rubro. Encuadres, colores, exposiciones, focos, ustedes dirán.
Edit: Las fotos son links a mas o menos 40 fotos en total.

Ciudadanas. Algunos pedacitos de la vida urbana.


Industria. Fotos en Troy, NY y en el puerto de Albany, NY.


Olvido. Ya nadie piensa en estas cosas, pero igual siguen ahí.


Personajes. Esos personajes con los que uno se encuentra por ahí.

Close encounters of the exotic kind

Quizás no debería haber dejado pasar tanto tiempo. Tres semanas es demasiado. Las sensaciones no son frescas, el shock ya pasó. Ahora lo que pueda describir será la imagen a través del filtro inevitable del análisis crítico. No es necesariamente algo malo, pero le va a faltar ese asombro, esa mirada atónita de quien ha sido completamente superado.
Todo comenzó en un festejo de cumpleaños. Un restaurant a la vera de un lago. Una cena en un deck del lado incorrecto de la ruta, pero aún así con vista al dichoso lago. De la cena no hay mucho para contar en este momento, una reunión amena, una comida aceptable, etc. Lo importante de la noche fue un folleto. Un papel amarillo, doblado en tres, en el cual podían leerse en letras rojas y azules (en qué otros colores irían a escribir algo por acá) “The Saratoga County Fair”. Nada que llame realmente la atención de Bibi, una feria de pueblo, si no fuera que un poquito más abajo se leía “Close Encounters of the Exotic Kind”. Claramente, el folleto estaba pidiendo a gritos ser leído. Sonrisa cínica mediante, Bibi se puso a leérmelo.

Brian Ruth es un Master of the Chain Saw. Rosaire hace carreras de cerdos. Sylvia Markson es ventrílocua. Esto se ponía interesante, pero al día siguiente, un domingo, era el último día de la feria. No necesitamos de mucho convencimiento mutuo para decidirnos a presenciar el evento.
Al mediodía siguiente, entonces, agarramos la cámara de fotos y manejamos una media hora para llegar a la feria. Ya estábamos sobre aviso: es la diversión red neck. Y no nos habían mentido! El estacionamiento era un barrial lleno de camionetas tan grandes que nuestro civic parecía del tamaño de una zanellita y familias de obesos mórbidos pululaban entre los autos a los gritos.
Entramos, aún, sin saber a qué. Dimos una vuelta a lo que nos pareció un mundo paralelo, una subrealidad que rayaba lo grotesco y que encontramos hilarante. Encontré que las papas fritas las vendían en baldecitos, ya no platos o conos. Y compré uno, claro, no vaya a ser que algún xenófobo nos viera sin las papas fritas y se diera cuenta que no habíamos votado por McCain y Palin en 2008...Y vimos en el programa que nos dieron a la entrada que Brian empezaba en ese momento, así que para ahí enfilamos. Resulta que el Master of the Chain Saw es un artista, un maestro de la motosierra! Agarra pedazos de madera y los va cortando con distintas motosierras de variados calibres dando formas de águilas, jirafas y vaya uno a recordar qué más. Sus esculturas como se imaginarán tienen una expresión, una profundidad, una belleza tal que compiten hasta con los gatos dorados que mueven la mano en el barrio chino. No le voy a negar la habilidad al muchacho: que es hábil, es hábil. Ahora, si me preguntan por qué hace algo así, ya la respuesta se me hace bastante más difícil de encontrar...
Cuando ya nos dolía la vergüenza de seguir mirando, buscamos nuevos rumbos. ¿Y qué mejor que enfilar para el escenario donde se desarrollaba la competición de talentos locales? Mis disculpas si sigo intercalando preguntas, pero: ¿ustedes creían que el tap era ese baile raro con el fin de hacer ruido con los pies, y que sólo era posible observar en algunas películas muy viejas? Yo sí, y no podía estar más equivocado. Es cierto, es ese baile raro cuyo objetivo es hacer ruido con los pies; pero es mucho más fácil de observar, lamentablemente. En los diez minutos que nos la pasamos frente al escenario (y tengo pruebas fehacientes del hecho), tres grupos distintos de nenas de entre ocho y doce años, vestidas como prostitutas de Constitución, bailaron cualquier tipo de música, haciendo descoordinadamente ruido con las suelas metálicas de sus calzados. El primer grupo fue triste; el segundo, ya era irritante; el tercero daba ya demasiada vergüenza ajena, no por las nenas, sino por los padres que las enviaron ahí a hacer tamaño ridículo. Un ridículo encima tan poco original. Luego una chica de unos quince años se puso a cantar, notablemente bien para lo que venía viendo. Espero que haya ganado, aunque realmente lo dudo. Cuando ya nos estábamos yendo, dos chicas se pusieron a hacer pasos de ballet, saltitos incluídos. Claro, eso no sería nada terrible si no fuera por el tremendo sobrepeso que ambas tenían. La imagen era tan triste que ni se me ocurrió filmarlas. Una pena, tenía la pasta para ser un video viral en youtube.
En otro momento quizás hablaré finalmente de los encuentros cercanos, que terminó siendo un circo con dos tigres y un león (que parece que cumplían el rol de “exóticos”), o de la señora que vendía ollas. Si, de ella me voy a ocupar algún otro día; me la pasé pensando en ella, pero prefiero disecar el asunto por separado. Pasamos por los típicos juegos de feria en los que uno nunca gana nada, y también había vacas, cabras y otros animales de granjas, había un sitio para rezar un ratito si querías, un barbudo con un kilt, vaya uno a saber por qué, el wildlife museum que no era otra cosa que cabezas de animales de caza embalsamados, en fin, un sinnúmero de atracciones. Pero el momento de la atracción mayor se acercaba, y decidimos hacernos de unos buenos lugares temprano. Acopiamos comida chatarra y enfilamos para el Demolition Derby.
Que ustedes, al igual que nosotros hasta hace tres semanas, no tendrán la más mínima idea de qué se trata. Alguna vez habrán escuchado decir, o habrán dicho, directamente, que en el país del norte se despilfarran los recursos, ¿no? Bueno, este es uno de los mejores ejemplos. Imagínense un circo romano, con Nerón regalando al pueblo una lucha de gladiadores y repartiendo panes a la tribuna. Eso es exactamente el Demolition Derby. Sólo que los gladiadiores no usan espadas, lanzas y redes: usan autos. Se sube cada uno a un auto, y se entran a dar masa entre ellos, hasta que sólo un auto siga andando. Si, les juro que no les estoy mintiendo. La diversión es ver autos chocar. Todos contra todos, hasta que estén tan destruídos que ya no los pueden hacer andar. Hasta tienen un tractor para llevarse el resto de los autos al final. Y la plebe gritando Uhhh! Ohhhh! Ahhhh! con cada tortazo. Y comiendo, y bebiendo, claro. Nadie tira los panes ahora, pero están los puestitos a la salida. Una versión un poco más moderna y bastante más mercantilista de lo mismo. ¿Para qué regalar el pan si se pueden privatizar los puestitos de venta???
Ya al final, y casi sin fuerzas para seguir, presenciamos las carreras de cerdos. Porque se ve que la gente las encuentra interesantes. O divertidas. O algo. Nosotros, por lo pronto, nos seguíamos preguntanto “¿por qué?” “¿por qué?”

18 de febrero de 2010

Borgia Café

Ale, a ud. le hablo: si va pa NYC recale en el Borgia Café. Se comenta que ahí no añorará tazas de loza, lo dice un amigo en un blog de título extenso: lassemanasterminanlosmartes.blogspot.com

Borgia Café

Ale, a ud. le hablo: si va pa NYC recale en el Borgia Café. Se comenta que ahí no añorará tazas de loza, lo dice un amigo en un blog de título extenso: lassemanasterminanlosmartes.blogspot.com

Borgia Café

Ale, a ud. le hablo: si va pa NYC recale en el Borgia Café. Se comenta que ahí no añorará tazas de loza, lo dice un amigo en un blog de título extenso: lassemanasterminanlosmartes.blogspot.com

16 de febrero de 2010

Comentarios Junk en nuestro blog?

Parece que tenemos junk-comments en nuestro blog. Vayan a la entrada "Y volvi a irme sin que me echen" del viernes 22 de mayo de 2009 y vean los ultimos dos comentarios. Un tal "anonimo" esta dejando comentarios basura. Un administrador ahi por favor.

31 de enero de 2010

Como para ir entendiendo un poquito. O no.

Les dejo un link que prueba que hasta algunos gringos tienen sus shocks culturales en USA mismo. Algunas de las imágenes son imperdibles. Además, una vez que leés el link no podés dejar de entrar...

http://whatwaswrongwithus.com/

17 de enero de 2010

De jugos y cafés

Hoy recordaba ese post acerca de los vasitos de papel. Y me acordaba justamente muy cerca de aquel pueblito en donde generé mi teoría.

Pero esta vez no hay teoría.

Resulta que estaba haciendo un poco de tiempo en un museo (Mass MoCA, por si a alguno le interesa) ya que Bibi y su mamá habían entrado a ver las exposiciones. Dos motivos hicieron que me quedara afuera: un importante dolor de cabeza, y que ya había visto la gran mayoría de lo que estaba en exposición. Suficiente.

Voy al barcito del museo, que en realidad son mesas puestas en un área del lobby (todo el museo es una gran fábrica reciclada, por lo que las áreas son grandes y encima hay varios pabellones). Nadie te va a venir a atender, eso casi no existe, al menos si querés un café. Tenés que ir vos al mostrador y pedírtelo. Ahí noté, con gran sorpresa, que vendían jugos exprimidos. Realmente EXPRIMIDOS! Es la primera vez en casi cinco años que estoy por acá que veo a alguien exprimiendo una naranja. Yo ya pensaba que era un arte perdido. Por supuesto, me pedí uno. Era chiquito, pero también barato, así que no me quejo. En vasito de plástico, por supuesto.

Además, me quería pedir un café. No sé si conté en el otro post que acá al expreso (perdón, 'eSpresso', si no no te entienden) lo hacen muy concentrado, casi casi un ristretto. Demasiado, para mi gusto. Al principio, traté de hacerle entender a la gente ('barista', perdón de nuevo, cómo se nota que no estudié para el examen de acreditación de cliente de Starbucks) que dejara correr un poquito más el agua de la máquina de café, como para que se diluya un poco, que salga más largo y más liviano. No tuve éxito. Para ser sincero, una sola vez, desde que estoy acá, me entendieron. Si no, llegan a hacer cualquier cosa (como decirte: "Un poco más de agua? Seguro!" y ver cómo le ponen agua de la canilla, juro que me pasó). Así que terminé desistiendo y tomando ese café más corto y concentrado. Si no puedes contra ellos, ¿no?. El punto es que en el menú de este barcito al que venía haciendo referencia, al lado del 'espresso' estaba escrito 'americano'. Yo, estaba feliz, difícilmente podía creer que iba a tener las dos cosas en un mismo día, un café decente y un jugo exprimido. Antes de pedirlo, por supuesto, confirmé que el 'americano' es un 'espresso' más diluído. Es más, me mostró un vasito (de papel, por supuesto) y me preguntó hasta dónde lo quería de agua. ¿Qué más podía pedir? Le marqué la mitad del vasito (era más o menos grande, pero lo había pedido con dos 'shots', es decir, café doble) y me dediqué a sonreir. Hasta que ví cómo la mina hizo el café, sacó el vasito, se fué hasta un termo, y le agregó agua caliente hasta la mitad del vasito. ¿Qué mierda tiene la gente en la cabeza? ¿Alguien me puede decir con sinceridad por qué carajo no inventan el implante de cerebro?

una secuela

Es notable cómo han cambiado las formas. Yo llegué inclusive a usar una máquina de escribir, aunque sólo apenas. Lo que sí usé y mucho fue el papel y la birome.
Ahora ya no. Si pienso en escribir algo, prendo la laptop. Claro que papeles y biromes sigo teniendo, lo que no tengo es un uso para ellos. Ya ni siquiera me quedo yo los textos. Los voy escribiendo en ese eter ignoto que algunos llaman web 2.0, o quizás the cloud, convirtiéndome poco a poco en una especie de Batou del subdesarrollo, viviendo en la realidad por supuesto pero también al mismo tiempo en ese ambiente virtual al que nos estamos acostumbrando tanto. Si tan sólo pudiera pensar las palabras sin tipearlas, por ahí me acercaría un poco más a sus formas. Pero para eso falta. Falta que las formas sigan cambiando.

Por ahí se me haga costumbre esto de volver a escribir. El otro día pensaba que ya nadie leía este rincón. Hoy ya sé que sigue habiendo un incondicional. Y, como es difícil encontrar incondicionales hoy en día, creo que merece al menos un pequeño homenaje y algún que otro texto.

El estilo, creo que no cambió. Lo que escribo sigue siendo esa sucesión de párrafos a los que hay que buscarle un hilo conductor. No digo que el hilo no esté, sino que no es tan obvio. No es algo buscado, no. Es más bien consecuencia de la franqueza con la que escribo lo que se me viene a la cabeza. Si tuviera que filtrarlo todo, ordenarlo de forma lógica y empaquetarlo prolijito me aburriría enseguida. Como no soy un tipo de esos que rompe las pelotas a los de alrededor para que le lean, me lo permito. Si alguien tiene interés en leer eso, que lo haga. Si no, puede evitarse el trauma tranquilo, que yo no pregunto.

Autoexamen? Crítica introspectiva? El texto anterior y más todavía éste tienen ese tonito. Por supuesto que si llegara a alguna conclusión más allá de mi estilo literario, ni las preguntas ni las respuestas serían publicadas en un blog. Ni en ningún otro lado.

Pero acá estamos para lo que sí puedo (quiero) escribir. Y en este caso parece que estoy escribiendo una introducción a una nueva tanda de textos, que pueden o no aparecer. Uno nunca sabe cómo puede venir la mano. Para los delirios, el prólogo lo armé mucho tiempo después de haber escrito el texto y, si no me equivoco, aún después de haber transcripto todo a un formato digital. En este caso, claro, arranqué digital, no vaya a ser cosa.

Entonces puedo decir que esos textos aún no escritos representan una etapa nueva de mi vida (a falta de alguna otra obviedad), a un Ale más maduro (que siempre queda mejor que decir viejo), a una persona a la que el escepticismo le jugó una mala pasada. O puedo decir que no habrá que buscarle un significado al conjunto de una obra no realizada, que si bien que cada parte de ella podrá ser un atisbo, un pedacito de algo mucho más grande, no necesariamente todas las partes serán pedacitos de un mismo algo. O que son ciclotimias, que carajo, y venir a buscarle otros significados.